Querida profesora.

Querida profesora todos conocemos la llamada libertad de expresión, pero déjeme decirle que los derechos de uno, en este caso el derecho de libertad de expresión, se acaban cuando empiezan los derechos de los demás y usted los violó en el mismo momento en que en su discurso juntó por primera vez, las palabras enfermo y homosexual.

El respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad.
En vez de intentar convencer a un mundo que no se lo ha pedido de que los homosexuales son pervertidos y enfermos, mire usted en la santa institución de la iglesia, aquella que usted tanto defiende en su departamento de ciencias religiosas y humanas. ¿Acaso no son enfermos y pervertidos aquellos señores curas que abusan de niños indefensos? no, pero eso no es enfermedad.
Usted querida profesora de ética debería aplicarse el cuento y déjeme decirle, querida profesora, que para impartir clase de ética lo primero es saber de ella, y desde luego no hay que ser diplomada o tener dos dedos de frente para saber que las ideas que usted expuso en aquel aula rozaban lo inmoral y lo poco ético.

Toda nuestra dignidad estriba en nuestro pensamiento, esforcémonos, pues , por pensar bien. Este es el principio de la ética. déjeme decirle querida profesora.
Goce y haga gozar sin causar daño ni a usted ni a nadie, eso es a mí entender toda moral. No hay testigo tan terrible ni acusador tan potente como la conciencia que mora en el seno de cada hombre, la  conciencia hace que nos descubramos, que nos acusemos a nosotros mismos ya falta de testigos declara contra nosotros.

Como dijo Mahatma Gandhi “No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor, el amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia”.
Ante un imprevisto enfrentamiento, debo tener bien a punto y afiladas mis mejores armas: la educación y el respeto. El mundo de los oprimidos es para quienes no saben distinguir entre el respeto y quedarse callado, asique aplíquese el cuento querida profesora y no es una amenaza es una realidad.

Que no descansaré hasta acabar con las personas como usted que se empeñan en hacernos ver al mundo que hay que ser como se supone que tenemos que ser, y que aquel que no es como los demás está por lo visto enfermo, no querida profesora, no intente convencernos porque no va a poder, No juegue a un juego en el que de principio y por suerte para los buenos la tolerancia sin duda como viene haciendo hasta ahora va a ganar ,porque el diálogo, basado en sólidas leyes morales, facilita la solución de los conflictos y favorece el respeto de la vida, de toda vida humana. 

Como dijo Merry Browne “Las ideas preconcebidas son candados puestos a la puerta de la sabiduría”.
Para terminar sacar en conclusión que con su discruso dejó claro que Ignoramos y desacreditamos lo que no comprendemos, por la simple razón de que es mas fácil decir, no me interesa, que no sé.
Un saludo de uno de los millones de Jóvenes comprometidos Lucía Fernández de Bobadilla Delgado 18 años.